#74.- Picos de Europa: Luanco, Mirador El Fito, Cangas de Onis y Covadonga.

Correspondiente al periodo del 15-19/04/2008

Las dos semanas que me pase en Gijón tuvimos tiempo de hacer mil cosas, aunque principalmente fue salir de fiesta, viciar y pasar tiempo juntos, pero en esas un día me escapé a visitar el famoso parque natural de los picos de Europa. En cuanto volví le comenté mi hallazgo, el cual él no conocía más que de oída, a pesar de llevar viviendo allí casi dos años. Así que le obligué a venir conmigo a visitarlo, pues sería una auténtica lástima que se perdiera el espectáculo natural de lo que para mí es uno de los puntos más bellos de toda la geografía española. Así pues, este post habla de las dos visitas que realicé, una solo y otra acompañado, por lo que no os extrañe ver fotos que tengan alguna diferencia (cantidad de nieve, luz, etc.) ya que os hablare del sitio una sola vez, enseñando fotos de ambas excursiones.

Luanco

Luanco es un pueblo de la costa asturiana que visité la mañana de mi primer viaje a los picos de Europa, aunque esta en dirección opuesta respecto a Gijón. No se como acabé exactamente ahí y la verdad que solo lo recuerdo como una visita fugaz mientras paseaba con el coche, pero me llamaron la atención sus casas tan pintorescas y su playa consumida a esa hora por la marea, de cada construcción circundante salían escaleras de piedra que conectaban la puerta trasera con la playa como podeis apreciar en las fotografías, es un bonito marco.

         

Mirador El Fito

Ya rumbo a los Picos de Europa y tras abandonar la autopista el camino se convierte en una especie de puerto de montaña donde no haces más que subir y subir dando zigzags. Pero no es todo es sufrir, cuanto más alto las montañas que antes te rodeaban quedan a los pies, mostrando un paisaje cortado el dos entre tierra y agua hasta el horizonte, siendo claramente observable el dibujo de la costa asturiana. Así que paré un segundo al lado de la carretera:

   

Cuando llegué a la cima encontré una zona de reposo, el Mirador El Fito. Al principio solo vi una gran roca que coronaba la zona y a sus pies los aparcamientos. Tras parar me acerque a un camino de piedra que ascendía y allí en lo alto estaba el mirador talmente, una estructura de hormigón que puede describirse como una escalera con una pequeña plataforma en su punto más alto, que a simple vista hace que te preguntes cuan seguro debe ser subirse arriba…

      

Las vistas son… acojonantes. Sí, creo que no hay mejor palabra. Delante de ti se presentan los marcados Picos de Europa, diferentes “paredes” montañosas que van acumulando más nieve a medida que se alzan. Los pueblos en perspectiva no son más que hormigas en un campo verde. Mirarlo por vosotros mismos, una vez más, extremadamente recomendable agrandar la imagen pulsando encima.

         

Cangas de Onís

En cuanto me recompuse continúe por la carretera, seguía el GPS allí a donde supuestamente desaparecía la carretera dentro de sus mapas dentro del parque natural y me encontré con un pueblo precioso llamado Cangas de Onís.  Un gran puente romano de forma triangular discurre paralelo al nuevo que permite el transito de vehículos, su función es más de monumento ya que por el apenas hay espacio para que pasen varias personas caminando, o antiguamente carros  salvando el río Güeña, pero es un símbolo.

        

 A la entrada como a la salida ves grandes prados verdes, pero en su interior el pueblo esta bastante modernizado en su punto central, tiene calles llenas de tiendas, varios hostales, sidrerías y todo tipo de comercios, en mi primera visita incluso pasé una noche allí. Me tome el tiempo necesario de explorarlo, hasta la parte vieja más elevada, donde residían la iglesia y un edificio que creo era el ayuntamiento.

      

Saliendo de Cangas pare a ver las últimas casas al lado del río, echando fotos del túnel redondo que marca el final del pueblo. Ahí conocía  un cachorro guapísimo, blanquito y juguetón

         

Catedral de Covadonga

Tras un rato conduciendo asomó por encima de la vegetación la figura de dos torrecillas acabadas en punta, el GPS indicaba que aquí había una catedral pero no me imaginé que estuviera tan oculto en el bosque.

Continué por la carretera hasta que dí con el desvío que entraba al complejo de la catedral y los pocos edificios que la rodean. La zona exterior distribuye circularmente la catedral, una especie de albergue, un museo y una capilla en una especie de cueva. Tiene rincones que merecen la pena ver, como la vieja campana, la escultura del león o los canales de agua.

      

Como me habréis leído en otros post, para mi la religión es algo que ni me va ni me viene, aunque estaría más en contra que a favor, sin embargo la calidad de las construcciones y la arquitectura son elementos muy destacables, ya que se rompieron el seso para que todo fuera despampanante. La catedral es bastante bonita y sin ser demasiado grande entona bien con el paisaje que la rodea.

   

Luego tenemos una capilla colgante, sujetada en lo alto de una cueva con nada más debajo que aire y un pequeño arrollo de agua alimentado por los lagos de covadonga a través de las rocas. Abajo se puede llegar a una especie de fuente de “deseos” donde la gente tira las monedas. Como siempre se dedicaban a intentar hacer las cosas espectaculares, y aquí se han lucido.

      

Lagos de Covadonga

Pero lo que realmente disfruté de esas jornadas fueron los dos lagos de la cima. Tras subir otro tramo de carretera nos encontramos con el primer lago de covadonga, profundo, amplio y al resguardo del viento. La primera vez que lo visite apenas se podían observar pequeños cúmulos de nieve derritiéndose a la sombra, pero la segunda ya con Alex había suficiente como para que tuviéramos que abrigarnos un poco.

      

      

 Me quede con las ganas de seguir un camino que se lanzaba a lo más profundo de esos paisajes idílicos…

   

El segundo lago tenía una especie de chiringuito cerca y una zona para aparcar. El suelo era pantanoso y muy húmedo, como si fuera una esponja llena de agua, la sensación me hacía imaginar lo que pudieran ser unas arenas movedizas, pues a cada pisada el terreno se hundía levemente.

      

Pasamos un tiempo más ahí echando fotos, para mi es de los lugares más preciosos de toda España, y espero poder volver a pasarme en cuanto tenga ocasión. Así pues con la misión cumplida de mostrarselo a mi amigo, marchamos de nuevo a Gijón, donde iba a pasar mis últimos días. En la proxima entrada os contaré mi viaje rápido hasta Barcelona.

Un saludo a todos y gracias por leer, se que en este post quizá no he estado tan sembrado como en otros, pero por suerte las fotos quizá si son mucho más impresionantes y compensan. hasta pronto!

~ por Bokko en junio 17, 2012.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s