#72. – Playa Catedrales, Mondoñedo, Vega de pesca, Vegadeo y Oviedo.

Correspondiente al 03/04/08 

Despierto, desde mi ventana veo el final de la Ria justo debajo del puente, son las 10 de la mañana, bajo a la cafetería del hostal y me tomo un ligero desayuno. Al salir del hostal el color de Ribadeo es más alegre y se ve más movimiento que el día anterior por la calle, la gente trabaja y dando paso a un Jueves animado. No me marcho sin comprar cuatro provisiones enlatadas en un supermercado. Mi plan inicial era bajar a Vegadeo y seguir por la carretera ya entrado en Asturias, sin embargo me sugieren que debería pasar a ver la playa de “Las Catedrales” o “As Catedraes”, significa ir en dirección contraria pero no cae muy lejos, así que decido emplear unas horas en algo que puede valer la pena… y vaya si lo vale.

As Catedraes

Tardo 40 minutos bordear la costa, unos grandes pilares de roca se extienden rodeando el precipicio que separa el agua y la playa creando una frontera natural entre tierra y mar, no muy lejos encuentro una zona de estacionamiento de vehículos. Nada más bajar sigo un sendero de piedra que me guían hacia unas escaleras al borde del desnivel. Allí veo claro por que lo llaman “Las Catedrales”. El gran muro y rocas gigantescas que hay repartidas a lo largo de la costa recuerdan catedrales de piedra a pie de mar, solo accesibles a través del agua o de la arena, dependiendo de que hora sea, ya que en este punto donde el océano atlántico se confunde con el mar cantábrico y pilla en medio el punto más alto de Galicia, las mareas muestran u ocultan grandes extensiones de arena, dependiendo de su ciclo horario. En mi caso lo encontré en plena subida, así que no vi recomendable bajar a la playa, las altísimas paredes de roca no se atisban muy amistosas en su batalla con las olas. Es todo un espectáculo.

       

Después de rodear un poco más el acantilado y tomar unas cuantas fotos vuelvo al vehículo para ponerme en ruta, ahora de camino a Vegadeo, pero para no volver por el mismo camino decido dar un pequeño rodeo, sugerido por el GPS, es una vuelta algo tonta pero así me despido de Galicia.

Mondoñedo 

Que grata sorpresa me llevo, Mondoñedo, un pueblo en medio de las montañas gallegas, en algunas zonas antiguo y medio en ruinas, aunque en el centro todo esta bastante bien cuidado. En el aire se respira tradición, mucho respeto a la naturaleza, esta todo lleno de plantas allí a donde vayas: en calles, muros, casas, terrenos y sobretodo mucha mucha agua. Tras cada esquina hay alguna fuente, o un canal, un abrevadero o un molino antiguo de agua.

      

   

Es un sitio silencioso, donde se escuchan a los pájaros cantar y apenas hay coches, me entretengo paseando por las calles peatonales de la zona exterior, las fotos hablan por si solas, recordar que si clicáis encima podéis verlas en grande.

            

   

Retomo la marcha para que cuando sea hora de comer este más o menos a la altura de Vegadeo…

Vega de Pesca y Vegadeo

Desde Mondoñedo voy por carreteras secundarias atravesando las montañas, enlazando finalmente con la carretera Vegadeo-Villagarcía de Arousa, y conduciendo por el lado oeste del río. En esa ruta vi un curioso emplazamiento, me detuve para observarlo y un cartel me indicaba que se trataba de una vega de pesca o quiza de “Vega de Pesca”, no se si es un nombre propio o si se refiere a una zona de pesca específica.

      

No faltaba mucho para las 2 del mediodía, el estomago ya pedía algo de comer asi que saqué las bolsas de la compra y me senté a observar el agua pasar.

Una vez terminado el tentempié acabé de llegar a Vegadeo, que se resume en un pueblo muy rústico y  más pequeño que Ribadeo. Las construcciones eran todas bastante antiguas y los tejados han visto pasar tanto tiempo que están llenas de plantas. Eso sí, el paisaje es idílico con la ría bañando estas tierras de cultivo.

      
El verde oscuro del prado contrasta con el brillante azul de las aguas de la ría, el norte es increíble comparado con las áridas y bastas llanuras  y sembrados que hay del centro de la península hacia el sur. Como Ibiza, la isla de donde vengo, también es habitual que este todo verde y lleno de bosque, estos paisajes me recuerdan mucho a mi preciosa pitiusa.

    

Oviedo

Llego a Oviedo a las 4 y algo de la tarde. Sigue chocandome lo coloridas que son los edificios en la península, Ibiza tiene fama de isla blanca por que la mayoría de casas, sobretodo cuando era niño, estaban todas pintadas de blanco, como mucho variaban a colores muy claros, como beix. Pero el norte es colorido, sus calles, plazas, edificios antiguos de colores azules, rojos, rosas. Como siempre suelo seguir mis pautas de buscar el centro de la ciudad y empezar desde una zona con un buen nivel de visibilidad del entramado urbano, como plazas o zonas elevadas.

      

En Oviedo empiezo por una plaza llena de actividad y de movimiento comercial, me paro en una tienda de camisetas donde veo una con motivos lobunos, mi perdición. Me encantan los lobos y me parece una imagen genial para llevar puesta, ya lo sabéis de anteriores post. El caso es que me compro una. Sigo revisando la plaza y encuentro esas viejas amigas que ya siempre me paro a observar, las estatuas de bronce. Una de ellas me llama mucho la atención, representando a un viajero con sus maletas, aunque el resto también son curiosas, aquí os las enseño:

      

El diseño de los edificios más modernos tampoco estan hechos para pasar desapercibidos además de ser muy variopintos: una especie de teatro/museo, una iglesia/catedral prácticamente redonda, un edificio con un diseño y fachada que estoy acostumbrado a ver en el sur, pero se ve raro aquí en el norte… vamos que giras una esquina y siempre habrá un rincón curioso que visitar.

       

   

La ciudad es genial y no me importaría pasar la noche, sin embargo me apetece mucho acabar de llegar a Gijón, donde un buen amigo mio me espera, el estaba estudiando ahí el FP Superior de Soldadura en esas fechas, así que después de hablar con el por teléfono y saber que me espera, decido finalmente marcharme y acabar el día en Gijon ahorrándome una noche de hostal y ganando risas.

El próximo post será sobre las dos semanas que pasé con mi amigo, donde exploraremos Gijon a fondo, iremos a visitar Covadonga y sus lagos en los Picos de Europa, y donde encontré los rincones más bellos que yo recuerdo en la península.

Estar atentos! Hasta pronto.

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~ por Bokko en junio 4, 2012.

Una respuesta to “#72. – Playa Catedrales, Mondoñedo, Vega de pesca, Vegadeo y Oviedo.”

  1. […] más llegar ya me esperaba mi amigo Alex con una buena cena, el día anterior había sido muy largo así que dejamos para el día siguiente las visitas por la ciudad. Al día siguiente nos […]

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